En su segunda visita al país en este mismo año, la banda francesa no dejó mal a nadie. En un Palacio de los Deporte con 9 mil espectadores, Phoenix tocó sus éxitos con mucha maestría, quien quería ir a escuchar las canciones de los discos, tal como en ellos estaban se llevó la sorpresa de no escucharlos así. Pero, como toda gran sorpresa, tuvo su lado bueno, las canciones fueron cambiadas para dar una verdadera experiencia en vivo, con matices que permitían revivir y reinterpretar las canciones. No tenían mucha luz, ni pantallas, pero no lo necesitaban, la música evocó imágenes en cada nota y en cada beat de la batería ("Love like a Sunset Part 1" y Part 2). Las canciones se extendían para la improvisación y la soltura de músicos que con cada tocada se vuelven más virtuosos en su propia obra; obra que conocen y saben donde cambiarla (Funky Squaredance, merece una mención especial en este sentido). No faltaron los éxitos y nadie que se supiera las canciones (Lisztomania, Run Run Run, Everything is Everything, Consolation Prizes, etc.) se quedó con una garganta intacta, ni con ganas de cantar. Por eso, cuando creíamos que la canción había acabado, cuando sólo quedaban cenizas de la canción o del disco, como fénix resurgían y encendían el escenario y los oídos de todos los espectadores. Un buen concierto no deja escuchar el disco porque esa experiencia ya se tuvo, un buen concierto permite otra experiencia porque los espectadores y la banda son distintos cuando están uno frente al otro. Eso hizo Phoenix.
Palacio de los Deportes @
- México @
, DF @
- mar 28 sep 2010 @
Momento favorito: Love like a Sunset en ambas partes, Funky Squaredance. @
Teloneros: Adanowsky. Fue muy entretenido y su interacción con el público calentó a los espectadores para arder con Phoenix. @