No eres una martes cualquiera en nuestro adorado DF ya que era un martes de Libertadores y era la oportunidad de poder disfrutar de nuestro querido Rebaño Sagrado en la capital y un buen pretexto para asistir al estadio del mas odiado enemigo pero esta vez para vestirlo de rojo y blanco. Dieron las 5:30 de la tarde y empezo la travesía hacia el estadio y vaya que fue una travesía ya que el clima parecía ser protagonista del día con tremenda lluvia que hacia mas difícil el arribo al estadio. El trayecto fue largo y pesado, veiamos caer la lluvia mientras disfrutabamos de unas buenas rolas de antaño en la nave, recordabamos tiempos de la secundaría, de la vocacional, tiempos donde la vida era más sencilla y con menos responsabilidades. Dos horas de trayecto y empezabamos a vislumbrar a lo lejos la silueta del imponente estadio Azteca. Estabamos a unas cuadras y el partido estaba por comenzar y ahora la preocupacion era: "dónde vamos a dejar la nave carnal??" , nos habriamos paso entre el "rebaño sagrado" de aficionados que se daba cita en el lugar y que al igual que nosotros buscaba ya el camino para la entrada del estadio. Una mano de una mujer llamo nuestra atención mientras nos decia "aqui hay lugar jóven". Dejamos el carro con la esperanza de que al salir estuviera intacto y en el lugar que lo dejamos. Llego el momento de correr hacia la entrada, buscar el tunel y posteriormente instalarnos para disfrutar del partido. Ya adentro el azteca lucía imponente y lleno de belleza al pintarse de rojo y blanco, creo que esos colores deberían de vestirlo mas seguido. Lllegamos y el minuto 5 del partido corria, buenas llegadas del "rebaño sagrado" pero ninguna que culminara en gol, mientras nosotros en la tribuna disfrutabamos de la compañia de las amistades y comentabamos los pormenores del juego. Llego el segundo tiempo y un sorpresivo gol de la U. de Chile nos dejo a todos helados pero no tardo en llegar el gol Chiva y el estadio explotó con el grito de Gooooooooool y la felicidad nos inundó a todos. Partido ríspido, de lucha en el medio campo, ambiente de lujo. La afición Chiva se hizo presente y se dejo sentir en casa ajena, en el imponente Azteca. Llegó el término del partido y llegó el momento de dirigirnos a casa no sin antes pasar entre una marea Chiva entre empujones y porras pero con un ambiente completamente amistoso. Una gran experiencia de martes por la noche. Gracias Chivas y gracias a los que compartieron conmigo esta gran noche. Una gran noche en el azteca pintado de rojo y blanco. :)