La espera no duro demasiado esta vez, y es que parece que apenas fue ayer cuando regresaron a México después de casi 10 años y hoy Rammstein nos dio un día más de alegría, los alemanes hicieron vibrar el Palacio de los Deportes que humilde cedió ante el fuego de esta banda.
Entramos casi corriendo cuando faltaban 20 minutos para las 9:00 PM y al poco tiempo ya estábamos al frente junto a la valla de pista, porque solo ahí se puede sentir a Rammstein como se debe, y en eso se apagaron las luces.
Se escucharon los primeros acordes de “Bückstabü” y desde ese momento reclamaron como suyas las miles de almas que acudimos al recinto a rendirles culto, la aparición fue tan espectacular y de lo más estruendosa pero a la vez con todo el poder que sólo ellos tienen y nos transmiten.
Till Lindemann siguió con “Fruhling in París”, “Ich tu dir weh” y “Links 234” con su clásico “Heeeeee” que debió escucharse 10 kilómetros a la redonda, todos sintiendo el calor del ambiente más el generado por las llamas del escenario
Cuando se escucharon las primeras notas de “Du hast” explotamos en gritos y después vino Pussy, fue ahí cuando Till se coloco en un cañón y empezó a lanzar espuma que baño a todos los que estábamos en primera fila.
“Weisses Fleisch”, “Feuer Frei”, “Wiener Blut”, “Waidmanns Heil” y “Keine Lust” fueron igualmente coreadas en todo momento.
Después de una pequeña pausa vino el cierre con “Haifisch”, “Ich will” y “Engel”; y cuando parecía que todo había terminado, Rammstein regreso una vez más para dedicarnos “Te quiero puta” y que pudiéramos corearla al unísono y perdernos en el infierno que crearon esta noche.