El público trató muy bien a Les Luthiers, los tenemos muy bien considerados... La primera prueba de cariño fue la de pagar los altos precios por ir a verlos. Durante la función les aplaudimos por adelantado, y hasta de sus chistes más gastados.
Les Luthiers sigue fiel a su línea, lo cual les acredita, pero un tanto disminuidos en su brillo por la edad: no sabría decir si la suya o la mía. En efecto, me parecieron menos ágiles, menos originales. Necesitan unos guionistas más ingeniosos para mantener en el público esa grata sensación de diversión, simplemente su fama.
La primera parte del "sketch" es un poco lento, se dedican a hacer tiempo. Después entran en cierto ritmo, pero con pocas auténticas sorpresas. Su música no es mala, aunque poca y acartonada por la necesidad de ajustarse al acompañamiento electrónico. A ratos parece que uno asiste a un simple "play back" de los que se montan en secundarias, pero con los artistas originales de mimos.
Al final, el público les aplaude, pide más, y el "encore" preparado se agradece, pero no logra satisfacer el apetito no saciado.
Nunca he tenido la impresión de que la línea de Les Luthiers fuera la de ser unos superestrellas... La palabra "sketch" describe perfectamente su oferta. Ahora lograron inflar a Les Luthiers hasta niveles que, a la hora de la verdad, nos decepcionaron un tanto. Eso no les hace un favor a Les Luthiers, ni a su público. La anterior función de Les Luthiers a la que pude asistir fue, si no mal recuerdo, en uno de las teatros ATRÁS del Auditorio Nacional. Pagué menos, gocé más, y me quedaron ganas de volverlos a ver. En esta ocasión, inviértanse los tres términos anteriores....