Segunda noche, expectativas pendientes, un día esperado por meses, cada paso llevando hacia lo inevitable. Las luces se apagan, suena un lamento a la distancia, todos conocemos ese tema de entrada. Entre ladrillos se vislumbra la figura del líder, aquel que con su legado se ha tornado atemporal.
La linea la hemos visto, la hemos oído, sin embargo, cada cambio trae una sorpresa. No conforme con aturdirnos magníficamente abre un espacio a la crítica, a la humanización. Objetivos varios, motivación una, ¡basta de opresión!
No mas atrocidades, no mas engaños, no mas veneno, alto al miedo. Esto no es un mitín, es The Wall, brindando una sonrisa entre banderas, luces, explosiones, gabardinas, una animación que te relata y te envuelve y un cerdo gigante en el cielo que nos recuerda nuestro lugar en el mundo.
Tear down the wall! Gracias Roger Waters.