Definitivamente el concierto valió la pena; la voz de Elton John, su calidad como pianista, sus canciones, y apoyado por excelentes músicos y un buen coro, necesariamente dejan un buen sabor de boca. Además, algo que vale la pena recalcar aparte es la increíble magia que crea Elton con el público, con el cual interactúa constantemente, agradeciendo de manera efusiva a los fans, algo que pocas veces he visto. El acercamiento fue increíble, pues nuna había visto que al final de un concierto algún artista firmara autógrafos para después finalizar el concierto. Su sencillez es inaudita en alguien con el currículum del señor. Lo único que pudiera criticarse es que le faltaron muchos éxitos, pues si bien es cierto que no los puede cantar todos (son muchos), le dio más énfasis en promover las canciones de su nuevo disco, algunas de las cuales son excelentes, pero que por obvias razones apagaron un rato al público. Lo cierto es que, como sea, presenciamos esa noche a un ícono del pop, a un pedazo de historia de la música, y eso vale el boleto.