Siempre me he preguntado que se siente ser único en algo, estando cerca de Nelly descubrí que los artistas son seres humanos con tantas dudas existenciales como cualquier persona, sentí que salió algo seria, quizás porque no se llenó el Auditorio, a lo mejor le dolía algo, o se enfermó su perro, quien podría decir; traté de ponerme en su lugar y solo pude decir, Whow, Nelly, yo me hubiera desconcentrado un poco, me hubiera preocupado, me hubiera refugiado mentalmente en mis sueños infantiles, o me hubiera ido a un campo donde la yerba fuera verde (y no me refiero a marihuana), sin embargo tanto ella como todos los que estábamos allí sabíamos que el asunto no era solo de tratar, tenía que sacar esa forca, demostrar que en lugar de perder hay que ganar y entonces sucedió, fue saliendo una canción detrás de otra, impresionantes sus músicos, muy talentosos, y entonces llenó cada espacio de ese mausoleo gigante, involucró hasta a los roedores del subsuelo, nos deleitó con esa voz maravillosa y única , con su riqueza interior demasiado evidente, con su increíble ser.
El evento ni más ni menos, cuando por años la voz de una persona ha sido el background de las experiencias de nuestras vidas, escucharla cantar en vivo es una experiencia que jamás se olvidará, estar entre los miles de cabecitas más allá de las luces después de un tiempo para ella debe estar bien, para las miles de cabecitas está más que bien, solo podríamos hacer lo que ella, manos al aire, un aplauso, dinero bien gastado, algo que contar, de esos momentos atesorables y mágicos que siempre queremos y nos definen como seres humanos. Nelly Furtado es una gran artista.