8 de de la noche, del primer viernes del último mes del año. Un se dice a sí mismo: Esta noche será memorable ( por lo menos de aquí al próximo buen concierto).
Llegamos temprano (Sí, claro...1 hora antes, cuando para el de Metallica estuve desde las 10 de la mañana formado para entrar), la zona se veía llena de matices: por un lado cafes que le dan un aire francés a la calle de Tamaulipas; restaurantes románticos, y por el otro, bares, para para la fiesta.
Llegando al Plaza condesa, no me sorprende el trafico, ya usual casi cualquier evento decente. Una vez adentro, me impresiona el calor, el ambiente, la poca gente que había llegado, y más aun, que las personas pagaran por la zona VIP ( un concierto es para estar presente y dejarse llevar por el ambiente colectivo que genera el anfitrión de el evento) cuando el general tenia una mejor vista.
El ambiente apagado fue lo que note apenas me acerqué al escenario, lleno de fresas ( no me sorprende, sabia lo que serían mis cómplices para este evento, que aun esperaba iniciara con gran emoción). Luego de casi 2 horas de espera, quizá menos, mucho menos...Salio Ximena, si una entrada llamativa, ni nada que fuese digno de recordar. Abrió con una versión "acústica" ( por favor, no es lo mismo un teclado, que un piano) de Mediocre. Tras 1 hora de un concierto, que pese a haber excelente música, proveniente de una gran compositora, Falto ambiente, y animo por parte del publico. Tuvo invitados "sorpresa". que ya todos sabíamos gracias al señor Twitter.
Se fue, y regresó con Las huellas, cancion que no toca nunca, pero dijo: "este es un momento especial". Tras la Huellas, nada quedo; mas, que retirarnos.
En conclusión, es una artista que aun le falta mucho en cuanto ambiente, y hacer del concierto algo mas interesante que solo escuchar el disco en un buen equipo de sonido.