Todo parecía un gran evento, pero terminó no pareciéndolo fue fantástico, las garras de los pumas no pudieron más que darle a las águilas blancas una lección de cómo se hace el amercano, en realidad se trata de dos equipos que aman lo que hacen y entregaron todo de sí para lograr encender a su afición, quienes no paramos de lanzar gritos y porras para apoyar a nuestro favorito.
Desde el compañero lesionado hasta cada caída de uno a uno de los jugadores en el terreno de juego.
Fue tan emocionante que sin duda estaré a la espera de la extraordinaria final que pronto abrá con mis queridos pumas.