La noche pintaba humeda y fria, pero en el Auditorio se sintio mcuho calor humano. En el escenario "La Orquesta del Titanic" y dos Señores de la Musica, arrancaron facilmente la ovacion de un publico que casi lleno ese gran recinto. Escuchar a Sabina cantando, "rasposamente", las canciones de Serrat y a Serrat "aterciopeladamente" las de Sabina, solo se compara con los cometarios que uno dedica a su compañero de escenario, denotando una amistad que mas parece una hermandad, en la musica, en la inspiracion, en los sueños, en las andanzas, en la vida. Oirlos a duo va mas lejos de cualquier experiencia en solitario
Fui parte del publico que grito, que canto que disfruto, que aplaudio hasta que me dolieron las manos y un poquito mas.
Agradezco a la vida la oportunidad de haber sido parte de esta gira en Mexico, porque temo que tal vez no se repita, deseando con todo el corazon que me equivoque.